Diario

May 14, 2018

 

El día que cumplí 18 años, además de otros regalos, mi madre tenía para mí uno muy especial. Al abrir el envoltorio me sorprendió que fuese una especie de agenda con mi nombre grabado en la portada, usada, roída por los bordes, con papeles dentro. Al abrirla, leí esta dedicatoria:

Querida hija, espero que cuando leas este diario seas capaz de comprender todo lo que quiero que exprese y que no sé si lo conseguiré. Por si acaso, te lo digo antes de nada: te quiero, más que a nada, más que a nadie, eres mi niña del alma y siempre estarás en mi corazón.

Tu madre

Mi madre, al nacer yo, empezó a escribir un diario para mí, sabiendo que me lo daría en algún momento de mi vida, sin saber cuándo iba a hacerlo. En él escribía cómo iba creciendo, mis primeras palabras, mis primeros pasos... Contaba mis visitas a los abuelos, los juegos con mi padre y mis familiares y amigos, las consultas con el pediatra, ... Guardaba dentro, por ejemplo, un dibujo en un trozo de papel: una línea y un círculo mal dibujado, y escrito con su letra tu primer dibujo, dijiste “mia! un bobo!”, querías decir un globoy la fecha (yo tenía 22 meses).

Pero además, ella escribía sus sentimientos hacia mí.

No pude leerlo entero ese día, sólo leí alguna página... y me sentía muy emocionada. Como cada vez que continuaba con su lectura. En la última página estaba escrito: 

... ha llegado el momento de dártelo, vas a cumplir 18 años pasado mañana. Cuando lo leas, espero haber cumplido lo que puse en la dedicatoria

.... 

Siempre serás mi gran tesoro, mi gran triunfo.

Mamá

Ese diario es mi patrimonio, recoge todo el amor de mi madre. Cuando ella se vaya...  todo su amor seguirá conmigo. ¿Puede haber mejor tesoro?

 

Anónimo

 

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